martes, 31 de enero de 2012

EL HORRIBLE ENCANTO DE SER UN IMBÉCIL

Lo bueno de nuestra sociedad occidental, cristiana y capitalista es que la felicidad está al alcance de todos, siempre y cuando, uno disponga de alguna moneda para comprarla.
No es que la vida del espíritu esté atada a “Don Dinero” pero, si uno lo tiene, es mas fácil alcanzar la iluminación y de paso, comprarse un par de departamentos para vivir de rentas el resto de la vida.
Por muy pocos pesos podés ser feliz y no solo un poco, sino MUY feliz. ¡Solo $50 es lo que vale el boleto al nirvana, a la “ataraxia”, al alejamiento de las pasiones desenfrenadas del mundo y al dominio de nosotros mismos! Poca plata para alcanzar el logrado objetivo de una vida plena. Freud sospechaba que con terapia el hombre podría liberarse de sus traumas del pasado, pero, ir al psicoanalista durante años es tan caro, que lo mejor es morirse así como uno esta, albergando el oculto deseo de empalar a la madre y cogerse a la hermana. ¡Mas vale traumado que pobre!. Moisés vió la tierra prometida desde el Monte Nebo, pero no fue porque no había sacado la SUBE,  y el no tenerla implicaba el pago del trasporte sin subsidio; por ello fue decidió ver la ansiada felicidad de la tierra prometida por Dios desde lejos,  no fuera a ser cosa que por pagar el boleto completo no pudiese luego comerse un panchito en retiro. Platón busco la felicidad en aquel mundo de las ideas, inmutable y eterno, en donde no había sombra de error. Cuando quiso implementar su sistema político en Sicilia, se gastó toda la guita que tenía y encima le fue para el culo; claro, ¿qué se podía esperar de los sicialianos, un pueblo que fue capaz de inventar ago tan sublime como el helado pero que todavía no pudo resolver el problemas de la falta de agua y el de la mafia que anda matando gente a la salida de la Ópera?
Cincuenta pesos es lo que vale ser Feliz. Por lo menos, eso es lo que nos dice mi admirado Claudio Maria Domínguez que, si bien jura no lucrar con la “espiritualidad”, es lo que le cobra a cada boludo que va a escucharlo en sus charlas.
Vamos a las formulas para ser feliz que nos enseña el niño de “ODOL PREGUNTA”:
-    “Amar, amar y amar”… pero sacarme al otro de encima cuando me rompe los huevos.
-    “Transformarme y ser protagonista de mi vida”… pero aceptar el KARMA (no chic@s, no es ni una nueva maquina tragamonedas del casino de Palermo ni un prostíbulo de zona oeste).
-    “Aceptar a todos”… menos a los que piensan distinto a él. Sin embargo, en un gesto de misericordia me tomaré el trabajo de nombrar a “los otros” utilizando algún adjetivo descalificativo siempre en diminutivo para mostrar lo cool y bueno que soy: boluditos, taraditos mentales, cerraditos, oscuritos, medievalitos y otros.
-    “No ser dogmáticos”.. pero siempre hay que tener muy en claro que aquello que él dice es la única verdad posible y al que no se sume a esa “nueva fe” que vaya pensando en el infierno que, si bien no existe, debería existir para todos esos “herejiitos” e “imbecilitos” que no despertaron a la nueva conciencia universal y que el único OSHO que conocen es el del orto. 
-    “Ser yo, YO, quien auténticamente soy y no el que se muestra, que por cierto no soy yo”. Claudio nos propone adquirir un trastorno de “Doble personalidad”; es decir: ser varios en uno. Es como esos jueguitos electronicos que uno usa cuando va a cagar para pasar el rato. En el mismo juego te viene el Tetris, Rapad Roll, Snake Xenzia, etc. Eso si, hay que ser tolerante y comprensivo y de ningún modo un egoísta del culo porque queda feo y provoca gases, y nada peor que tirarse un pedo en un civil o en la casa de los suegros.
-    “Tenes que ser el protagonista de tu historia sin depender de los demás”… pero yo dependo de ustedes para seguir currando, así que vengan a escucharme y paguen lo que corresponde.
-    “Hay que despertar”… ¡ponete el despertador boludo!
-    “El poder de este mundo oculta todo esto para someternos”… ¿qué es “todo esto”? ¿“Esto” es ser feliz leyendo a Chopra o decir pelotudeces sin que vayas preso? ¡Dejémonos de joder! Lo único que le interesa ocultar al poder es a cuanto asciende el monto de los gastos reservados de los diputados, quién mató de verdad a Kennedy y la identidad de Piñon Fijo (que todos sabemos claramente que es Yabrán).
-    “Mediten para conectarse con la energía universal”;o sea: hagan como Claudio que de tanto meditar que dio cuenta como hacer para vivir sin laburar cogiendonos con un matafuego sin seguro, vendiéndonos sus libros y haciéndonos escuchar su sabiduría arcana revelada por San Orto que se le apareció adentro de la heladera, entre la carne y el queso, mientras buscaba un Activia para aligerar la congestión de la autopista.
-     “La busqueda espiritual te sana porque te lleva a manejar mejor tu energia”… de lo cual concluimos que la búsqueda espiritual no es otra cosa es comprarse una lámpara de bajo consumo para que cuando te llegue la boleta de EDENOR no te violen.

Cincuenta pesos, solo $50, es lo que vale la felicidad. Todos los filósofos existencialistas perdieron tiempo pensando en el sinsentido de de la existencia y la irracionalidad de la vida. Ellos equivocaron el camino porque pensaron, y Caludio nos enseña que el pensamiento los conceptos y las ideas, nos encierran en nuestra cárcel que es el cuerpo y la mente… idea un tanto platónica para una persona que desprecia la razón y el pensamiento occidental.
Por suerte, si algo ha hecho en nosotros la globalización, la invasión de las imágenes y el bife de chorizo, es unos ignorantes de mierda que viven de la opinión (jamás de la razón) y que esgrimen como prueba irrefutable de todo hecho un  “lo dijeron la tele” o “  lo leí en el diario “Tiempo Argenchota”,  “así opina Maradona” o “si está en wikipedia es cierto”, como si la propagación de la ignorancia, así como la propagación del error en cálculos matemáticos nos llevara indefectiblemente al resultado correcto.
Igualmente, amigos, si acá hay un boludo, ese justamente, no es Claudio. Él se llena los bolsillos hablando de nada. Los boludos, los auténticos boludos, somos nosotros que seguimos leyendo sus venerables escritos, viendo su vomitivo programa que es un copy-paste de frases sacadas de sitios de Internet cuyos nombres van desde “El portal de la vida feliz y plena” hasta “Decí 8.. el culo te abrocho”, frases todas dichas por grandes personajes de la historia que se están enterando recién ahora de la mierda que dijeron (Si Einstein hubiera dicho todo lo que le adjudican, no le hubieran alcanzado ni 4 vidas para hacerlo),  y escuchándolo pelear con el tránsfuga del pseudo-cura Exorcista de Fantino que hecha demonios como quien se desgracia en el tren.
Igualmente, queridos amigos, como decía el gran Tato, a nosotros, a los ignorantitos de mierda que no hemos despertado, a los boluditos que creemos que lo mejor que nos puede pasar es morirnos, a los medievalitos del orto, que creemos que seguir pensando es una apuesta que, si bien no te da ninguna solución por lo menos te mantiene entretenido y evita que te cojan tan fácilmente, a nosotros, esos que no despertamos aún porque nos gusta quedarnos en la cama 10’ más, no nos queda otra que seguir laburando, vermouth con papas fritas y good show, porque, por mas problema que nos hagamos y por mas que nos planteemos la posibilidad de asestarle un tiro en el medio de la frente  a Claudito, todo esfuerzo es inútil. Igualmente, antes que nada y después de todo, la vida sigue siendo una mierda.

martes, 12 de abril de 2011

Línea D

Tres latas de porotos por día durante quince días, acompañadas por una dieta de hamburguesas, salchichas y otros alimentos de rápida descomposición. Para mí, lo del subte D ya era personal.
Antes uno podía viajar cómodo. Es más, la D iba para Zona Norte y tenía asientos de terciopelo, no como la A que era de madera. Pero ya no. Viajar en subte se convirtió en una especie de martirio necesario. Uno se sube pensando “llego embarazado, pero tarde no”. Yo, que por alguna razón siempre trato de ponerme del otro lado y justificar el sufrimiento, traté de explicarlo de una forma lógica… ¡Y pude! Aparecieron en mi cabeza frases como – La gente tiene que ir a trabajar y el subte es la forma más rápida – o – Con la crisis económica todos tuvimos que acortar gastos y buscar formas baratas de viajar –. Pero claro, en la acortada de gastos entró también el agua de la ducha del hippie ese con olor a culo, o los auriculares del pendejo que escucha cumbia a todo volumen directamente desde su celular… que ahora que me fijo parece bastante caro. Pero nada justifica el considerar si untarme vaselina antes de salir de casa a ver si entro más fácil, o las ganas de poder flotar en el aire cuando el vendedor ambulante ciego sin brazos deja en claro que va a llegar a la otra punta del vagón sea como sea.
Hubo una época en la que yo era todo un señor. Claro, estaba yendo a la facultad. Estudiaba teatro, me pasaba seis horas seguidas parado, más dos de ida y dos de vuelta. Y, a pesar de todo eso, dejaba sentarse a las viejas esas de mierda que hoy son capaces de hacerte una toma de karate por agarrarse del caño. Se liberaba un lugar y, si había alguien más, le decía “sentate vos, yo ya me bajo”. Era un boludo. Pero al menos tenía lugar en el vagón para hacer aqua-dance si tenía ganas. Hoy en día no. Hay veces que estoy tan apretado que me olvido de quien soy y me siento como los ravioles cuando los pongo a cocinar y me cuelgo viendo la tele. Queda como un pan dulce hervido que en vez de frutos secos viene con ricotta. Ahora es distinto. Ahora está todo mal. Ahora la gente te mira desde adentro del vagón como diciendo “vení, trata de entrar y vas a ver como no podes. Dale, animate. Si tenes suerte quedas desfigurado contra la puerta y yo tengo un lugar para apoyar el bulto. Trata de subirte, dale”.
Tres latas de porotos por día durante quince días, acompañadas por una estricta dieta de hamburguesas, salchichas y otros alimentos de rápida descomposición. El timbre que suena antes de que se cierren las puertas alcanzó casi por completo para camuflar el pedo que veía incubando desde hace dos semanas. El poco oxígeno que quedaba en ese vagón fue rápidamente reemplazado por niveles ampliamente tóxicos de nitrógeno y metano, y yo logré saltar en el momento justo antes de que las puertas me encerraran en la cámara de gas. Se van todos a la mierda, yo hoy viajo en colectivo.

martes, 22 de marzo de 2011

Comprobaciones de la vida cotidiana

El último censo realizado en la republica argentina, ha revelado que 10 de cada 9 argentinos consideran que su vida es una mierda.

Me negué durante muchos años a aceptar la triste realidad: la vida no solo es poco apasionante, sino que además, es poco interesante. La única aventura a la que uno puede aspirar en el transito por este mundo es que te maten en la calle cuando están las cámaras de “Crónica TV”: siendo que uno lo logró nada de vivo, por lo menos que logre entretener de muerto.

Cuando era adolescente creía para los 30 años, como mínimo, iba a ser gerente de algún banco importante o director de una multinacional. Con 31, me di cuenta que eso solo le pasa a otras personas, y ahora, me resigne a ser soy docente. ¿Se puede caer mas bajo?

Caí en la cuenta que solo acceden a esos estándares de vida quienes, redondamente, entregan su humanidad en una inmolación sexual-laboral. Pensé que la idea podía funcionar hasta que me vi al espejo: para lo único que puedo usar este cuerpo es para donarlo a la ciencia, y creo que ni ahí lo quieren. La naturaleza no fue generosa conmigo… es mas: creo que se ensañó. A mi, Dios me cagó encima!

Cuando uno llega a los 31 años y se da cuenta que lo único “loco” que le puede pasar en la vida es que le den dos semanas de Movie City gratis, solo por el hecho de que se equivocaron y no porque fueron generosos, te sentás a esperar la muerte y la jubilación, deseando que la muerte llegue antes para que no te mate la liquidación de los “años de aportes”. Pero claro: uno tiene tanta mala suerte que seguro que vive hasta los 90 años y la vida se hace un eterno existir que viene de la nada, va a la nada, pero que necesita de pañales descartables para seguir “disfrutando”.

Todos los días la vida se nos caga de risa en la cara, y uno recuerda que, por mas que a veces te vaya bien, inexorablemente, te va a terminar yendo para culo. Porque la vida, no me canso de insistir, ES UNA MIERDA.